jueves, 16 de marzo de 2023

 

Jesús,  el romano y la ortodoxia consuetudinaria

 



 La semana pasada las RRSS llenaron de críticas y comentarios al hecho de que la Cofradía del Prendimiento, haya ubicado en el altar Mayor la imagen del señor representando su pasaje evangélico, acompañado para ello en la imagen de Judas Iscariote, y la de un soldado romano.

Las críticas consistieron en señalar un supuesto error litúrgico al ubicar en el mismo espacio al soldado romano. Muchos aseguraban  incluso que se le rendía culto al romano.

¿Pero esto es así?

No parece que la inclusión de un soldado romano en el montaje  del culto al Señor del Prendimiento pueda hacer dudar al espectador sobre cual imagen ocupa el protagonismo de la escena.

 

Del mismo modo que cuando vemos el grupo escultórico al completo en su trono, no genera duda que imagen es la de Cristo y cual tiene por objeto representar un pasaje evangélico.

El problema que percibo es que, para muchos  existe, una disociación  clara entre  culto / representación evangélica.

Hay que tener en cuenta que cuando se representa al completo  el pasaje en el  trono, a la imagen  se le está rindiendo CULTO EXTERNO.

No hay, como señala el párroco de la Divina Pastora, Rafael P. Pallares, nada escrito,  que indique  que en un culto a una imagen de Cristo dentro del templo, no pueda estar acompañado por figuras secundarias que completen la escena.

El que estos montajes iconográficos  no se expongan en este tipo de cultos tradicionalmente, no es porque litúrgicamente este mal, sino por costumbre; algo consuetudinario. Nada impide que una praxis consuetudinaria

pueda cambiar.

Ninguno de los "capillitas" que han criticado el montaje, ha podido dar un argumento del porqué lo que dice Pérez  Pallarés, defendiendo el montaje es erróneo. No pueden, puesto que se basan en la costumbre, y creen que ésta per se, se hace  regla y no siempre es así.

El presentar en un culto a una imagen de Cristo o Virgen en solitario, es una convención, que no la hace, per se, buena o mala.

El montaje del culto, en un caso como el del  Prendimiento, está más justificado si cabe, porque representa una escena evangélica que se entiende mejor con el resto de imágenes. Es perfectamente compatible venerar la imagen de Jesús del Prendimiento y observar y reflexionar sobre el papel que en la historia evangélica desmpeñan Judas y el soldado.

Sí habuieta sido un error (Un disparate)  poner al romano en besamanos, pues le estaría usurpando la dignidad a la imagen que representa a nuestro Señor Jesucristo.

Pero en nada resta a la veneración del Señor el  que su pasaje evangélico quede completado.

Muchas de las críticas, además, denotan un cierto supremacismo capillil foráneo.  También, una preocupación, parece exclusiva, por lo estético, sin entrar a valorar ningún otro factor catequético.

En definitiva, este último episodio  muestra como algunos sectores cofrades permanecieran ensimismados en defender todo aquello que creen puro y ortodoxo y denostar aquello que no entra en su acotada manera de vivir la piedad popular.

Y no es que van a todo, claro que no, pero la ortodoxia costumbrista no es más garantía de un mayor acercamiento de fieles a las imágenes, ni supone por si mismo un valor positivo superior.

El propio Jesús fue acusado en su época por los fariseos de no cumplir con los rituales ortodoxos de la época. No imitemos a los fariseos.