Jesús, el romano y la ortodoxia consuetudinaria
Las críticas consistieron en señalar un supuesto error
litúrgico al ubicar en el mismo espacio al soldado romano. Muchos aseguraban incluso que se le rendía culto al romano.
¿Pero esto es así?
No parece que la inclusión de un soldado romano en el montaje
del culto al Señor del Prendimiento
pueda hacer dudar al espectador sobre cual imagen ocupa el protagonismo de la escena.
Del mismo modo que cuando vemos el grupo escultórico al
completo en su trono, no genera duda que imagen es la de Cristo y cual tiene
por objeto representar un pasaje evangélico.
El problema que percibo es que, para muchos existe, una disociación clara entre culto / representación evangélica.
Hay que tener en cuenta que cuando se representa al completo
el pasaje en el trono, a la imagen se le está rindiendo CULTO EXTERNO.
No hay, como señala el párroco de la Divina Pastora, Rafael
P. Pallares, nada escrito, que indique que en un culto a una imagen de Cristo dentro
del templo, no pueda estar acompañado por figuras secundarias que completen la escena.
El que estos montajes iconográficos no se expongan en este tipo de cultos tradicionalmente,
no es porque litúrgicamente este mal, sino por costumbre; algo consuetudinario.
Nada impide que una praxis consuetudinaria
pueda cambiar.
Ninguno de los "capillitas" que han criticado el montaje, ha
podido dar un argumento del porqué lo que dice Pérez Pallarés, defendiendo el montaje es erróneo.
No pueden, puesto que se basan en la costumbre, y creen que ésta per se,
se hace regla y no siempre es así.
El presentar en un culto a una imagen de Cristo o Virgen en
solitario, es una convención, que no la hace, per se, buena o mala.
El montaje del culto, en un caso como el del Prendimiento, está más justificado si cabe,
porque representa una escena evangélica que se entiende mejor con el resto de
imágenes. Es perfectamente compatible venerar la imagen de Jesús del
Prendimiento y observar y reflexionar sobre el papel que en la historia
evangélica desmpeñan Judas y el soldado.
Sí habuieta sido un error (Un disparate) poner al romano en besamanos, pues le estaría
usurpando la dignidad a la imagen que representa a nuestro Señor Jesucristo.
Pero en nada resta a la veneración del Señor el que su pasaje evangélico quede completado.
Muchas de las críticas, además, denotan un cierto
supremacismo capillil foráneo. También,
una preocupación, parece exclusiva, por lo estético, sin entrar a valorar
ningún otro factor catequético.
En definitiva, este último episodio muestra como algunos sectores cofrades permanecieran
ensimismados en defender todo aquello que creen puro y ortodoxo y denostar
aquello que no entra en su acotada manera de vivir la piedad popular.
Y no es que van a todo, claro que no, pero la ortodoxia costumbrista
no es más garantía de un mayor acercamiento de fieles a las imágenes, ni supone
por si mismo un valor positivo superior.
El propio Jesús fue acusado en su época por los fariseos de
no cumplir con los rituales ortodoxos de la época. No imitemos a los fariseos.
